Los indicios de calidad son evidencias verificables que permiten demostrar el valor científico de un libro o capítulo de libro dentro de la comunidad investigadora. Su función es mostrar, de forma objetiva y documentada, que una obra posee características reconocidas como relevantes para la evaluación de la actividad investigadora.
Entre los indicios de calidad para libros y capítulos, podemos distinguir las siguientes categorías:
Indicios de calidad editorial: procesos de revisión, comité científico, evaluación externa, etc.
Indicios de impacto: citas, reseñas, presencia en catálogos, etc.
Indicios de difusión y prestigio: accesibilidad, traducciones, premios, etc.
No se consideran aportaciones válidas para los procesos de evaluación científica:
Los libros de texto, programas, apuntes o casos prácticos que tengan como objetivo prioritario servir de material docente.
Los libros de carácter profesional que, aun siendo fruto de un gran trabajo personal y de profundas reflexiones basadas en la experiencia, no puedan considerarse libros de investigación por no incluir aportaciones originales contrastables en relación con el tema abordado.
Los libros de divulgación y de información general.
Las ediciones de textos o las traducciones, salvo que se consideren de singular relevancia o estén precedidas de prólogos o estudios preliminares, o vengan acompañadas de anotaciones que sean fruto de una investigación personal y hagan una aportación, valorable de manera objetiva, a su campo temático.
Las meras revisiones recopilatorias, sin ninguna aportación original, aunque estén publicadas en revistas indexadas.
Las comunicaciones a congresos publicadas en un libro de actas.
Las tesis doctorales no se consideran monografías salvo si han experimentado una profunda revisión y remodelación con posterioridad a su defensa pública. Sin embargo, en el área de Derecho sí son consideradas como aportaciones de valor, sobre todo si la tesis la publica una editorial de prestigio.
